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Mensaje del 12 de Enero del 2014

“Para que ustedes puedan comprender su misión terrenal deben unirse a mí consintiendo  que mi Espíritu Santo les guíe”.



Profecías, Decretos, Preceptos y Conjeturas dictados por la Santísima Virgen, Jesús y Dios Omnipotente Uno y Trino a mi alma mexicana.
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Domingo 12 de Enero del 2014.                Tabernáculo y Santa Misa 5:00 p.m.

Fiesta del Bautismo de Jesús

Hijos amados de mi corazón!
     Vengo a ustedes a pedirles que busquen con profundidad la enseñanza que les doy a través de mi amada hija que se esfuerza mucho por proclamar la abundante luz que le doy. Al reconocer mi presencia en su vida ustedes hacen que mi corazón se alegre. Quiero convocarlos a persistir. El anhelo mío es dar entendimiento de que los signos presentes en el Mundo hablan de un cambio profundo que quiero hacer a ustedes para que retomen la verdadera enseñanza que viene de mí. Mi palabra alienta, da mejoría a quien reconoce el camino que les trazo y remueve todo lo que hay cuando se obligan a permanecer unidos a mí. Yo tomo todos sus anhelos y los hago vida cuando estos permiten vivir de manera honrosa. Quiero pedirles que se esfuercen mucho por conseguir los atributos necesarios que permitan que la unión conmigo sensibilice a las almas que ven en ustedes mi presencia. Para eso necesitan ahondar profundamente en todo aquello que deben mejorar y haciendo a un lado las cosas que perjudican y hieren a mi corazón. Necesaria es la renuncia a lo que permite que el alma no tenga luz y necesariamente también reconocer con prontitud que la existencia de la vida humana se está acabando por permitir cosas contrarias a la fe. La fe crece cuando el alma se hace dócil a mí. Se presenta de una manera forte cuando han reconocido que se debe seguir el camino de luz que soy yo. Yo soy vida y doy a mis hijos una seguridad que proclama que las almas fieles se revisten de mi presencia a través de la infusión del Espíritu Santo. Cuando ustedes comprenden su misión y se unen a mí fortalecemos a la Iglesia Santa que necesita reconciliarse conmigo y llenarse de la sabiduría que viene de mí. Yo soy luz abundante y a todos amo. Los que reconocen la verdad que soy yo se renuevan día a día.
      Para que ustedes puedan comprender su misión terrenal deben unirse a mí consintiendo  que mi Espíritu Santo les guíe. Al permitir la guía yo distribuyo los dones que permiten que mi cuerpo místico sea integrado por cada participación que ustedes hacen a mi servicio. Esto es que hay diferentes dones y servicios también. La Iglesia se compone de todo su cuerpo representado en la cabeza por mí e integrando las demás partes que son ustedes. Cada cual forma una unión forte conmigo que hace que la Iglesia crezca en sabiduría y participe al Mundo las enseñanzas que vienen de mí. Para eso esta unión necesaria debe permitir que mi Espíritu Santo los guíe a la verdad y reforzando la comunión conmigo participemos bendiciones que salven a mis hijos. Mis hijos necesitan reconocer que el fuego de mi Espíritu Santo transforma a toda alma y la conduce a dar gracias a mí. Porque cuando el Espíritu Santo les concede los dones y carismas ayudan a crear una unión que permite reconocer mi presencia vívida en ustedes. Los dones son muchos. Particularmente doy a las almas la percepción de mi presencia a través de ellos y de manera que se sienta que estoy presente. Dirijo los pasos de cada quien, doy aliento, fortalezco la comunión con mi presencia vívida y por medio de ella reconocen que estoy con ustedes. Al existir, cada pieza se acomoda, los órganos, por así decirlo, junto con las manos, los pies y todo lo que hay en un cuerpo. Esta comunión particular entre las almas unidas a  mí da fuerza a la Iglesia, la consolida, fortalece la fe y despierta el ánimo de quien consigue vivir mi presencia. Pero eso no es fácil si ustedes no se abren a mí. Imprescindible es dar conocimiento de que quien se hace dócil a mí se renueva con prontitud. Mi Espíritu mora en las almas sumisas y esa sumisión los lleva a permitir que los guíe y los transforme profundamente. La particularidad es que quien recibe la infusión del Espíritu Santo renace y se purifica más que los que no han sido bautizados en fuego. El fuego de mi amor produce mucha bendición en las almas que permiten que yo les guíe siempre. Porque ese amor se alimenta de mí y la vida que les doy se sujeta de manera forte a mí. Por eso les pido que se unan en Comunidades y que pidan la unción de mi Espíritu Santo para que se derrame el fuego de mi amor que alimenta sobre todos ustedes y juntos podamos conseguir que la Iglesia crezca, se sensibilice y permita la purificación necesaria. Porque hoy la Iglesia sufre las consecuencias del abandono a mí presencia que transforma y da luz abundante. Hoy se necesita dar sentido a los textos litúrgicos ahondando con la infusión del Espíritu Santo en la predicación necesaria que permita que la sabiduría que viene de mí les de entendimiento y les ayude a reforzar mi presencia en ustedes con signos manifiestos que sostengan que vivo y no he muerto. Porque mi Iglesia puede ser mejorada en mucho cuando reconozcan la importancia de dejarse conducir por mí. Yo soy Dios y mis hijos me ofenden cuando niegan mi presencia a través de la infusión paráclita. Por eso pido a ustedes que oren y pidan luz abundante en sus vidas. Permitan que yo transforme todo lo que hay en ustedes y está distante de la verdad. Prediquen siempre con la ayuda de mi Espíritu Santo para que por medio de él yo hable a ustedes.
     Yo hablo a mi Pueblo. Siempre lo he hecho. No he dejado nunca de proclamar mi voluntad, pero muchos han negado esta presencia vívida que da la infusión del Espíritu Santo porque no conocen las escrituras y niegan mi palabra. No me nieguen. Den constancia con sus hechos de que vivo y deseo que mis hijos me conozcan. Los amo y les pido que no obstruyan la misión de mi hija Laura que hace que ustedes reciban luz abundante, más bien, permitan que yo también les hable a ustedes como a ella reconociendo mi presencia. Les doy testimonio de mi presencia diciéndoles: quien permite que mi ayuda les transforme recibirán de mí manifestaciones que permitirán dar mérito a mi palabra. Revístanse de santidad y pidan que yo dirija sus pasos. Vengo pronto! Estén preparados. Amén
Jesús Misericordia Divina


Hijos míos de mi corazón!
Cuando el Espíritu Santo les conduzca a la verdad serán renovados profundamente y darán testimonio de mi presencia en el Mundo a través de la docilidad hacia mi hijo que trajo al Mundo la luz. Prediquen con justicia las enseñanzas que piden que sea permitida la infusión de mi Espíritu. Los amo. Amén
Dios Omnipotente Uno y Trino


Ángeles míos!
Cuando el Espíritu Santo  transforma a las almas hace que ellas sean conscientes de que la verdad debilita al pecado. Es el pecado lo que pierde al alma pero los que tienen al Espíritu Santo tienen conciencia de lo que aleja a Dios de sus vidas. Por tanto les pido que permitan que el Espíritu Santo los llene de luz. Los amo. Prediquen que mi Hijo vive. Amén
Santa María del Corazón Inmaculado


Salmos 119
119 Felices los que se conducen sin tacha
y siguen la enseñanza del Señor.
2 Felices los que atienden a sus mandatos
y lo buscan de todo corazón,
3 los que no hacen nada malo,
los que siguen el camino del Señor.
4 Tú has ordenado que tus preceptos
se cumplan estrictamente.
5 ¡Ojalá yo me mantenga firme
en la obediencia a tus leyes!
6 No tendré de qué avergonzarme
cuando atienda a todos tus mandamientos.
7 Te alabaré con corazón sincero
cuando haya aprendido tus justos decretos.
8 ¡Quiero cumplir tus leyes!
¡No me abandones jamás!
33 Señor, enséñame el camino de tus leyes,
pues quiero seguirlo hasta el fin.
34 Dame entendimiento para guardar tu enseñanza;
¡quiero obedecerla de todo corazón!
35 Llévame por el camino de tus mandamientos,
pues en él está mi felicidad.
57 Tú, Señor, eres todo lo que tengo;
he prometido poner en práctica tus palabras.
58 De todo corazón he procurado agradarte;
trátame bien, conforme a tu promesa.
59 Me puse a pensar en mi conducta,
y volví a obedecer tus mandatos.
89 Señor, tu palabra es eterna;
¡afirmada está en el cielo!
90 Tu fidelidad permanece para siempre;
tú afirmaste la tierra, y quedó en pie.
91 Todas las cosas siguen firmes, conforme a tus decretos,
porque todas ellas están a tu servicio.
92 Si tu enseñanza no me trajera alegría,
la tristeza habría acabado conmigo.
93 Jamás me olvidaré de tus preceptos,
pues por ellos me has dado vida.
94 ¡Sálvame, pues soy tuyo
y he seguido tus preceptos!
105 Tu palabra es una lámpara a mis pies
y una luz en mi camino.
106 Hice un juramento, y lo voy a cumplir:
¡pondré en práctica tus justos decretos!


Santiago 2
26 En resumen: así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe está muerta si no va acompañada de hechos.


Mateo 4
16 El pueblo que andaba en la oscuridad
vio una gran luz;
una luz ha brillado
para los que vivían en sombras de muerte.»


Hechos 1
7 Jesús les contestó:
—No les corresponde a ustedes conocer el día o el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad; 8 pero cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán poder y saldrán a dar testimonio de mí, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra.


Lucas 3
16 pero Juan les dijo a todos: «Yo, en verdad, los bautizo con agua; pero viene uno que los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias. 17 Trae su aventador en la mano, para limpiar el trigo y separarlo de la paja. Guardará el trigo en su granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.»


Juan 14
6 Jesús le contestó:
—Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre. 7 Si ustedes me conocen a mí, también conocerán a mi Padre; y ya lo conocen desde ahora, pues lo han estado viendo.


Juan 3
3 Jesús le dijo:
—Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
4 Nicodemo le preguntó:
—¿Y cómo puede uno nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso podrá entrar otra vez dentro de su madre, para volver a nacer?
5 Jesús le contestó:
—Te aseguro que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que nace de padres humanos, es humano; lo que nace del Espíritu, es espíritu. 7 No te extrañes de que te diga: “Todos tienen que nacer de nuevo.” 8 El viento sopla por donde quiere, y aunque oyes su ruido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son también todos los que nacen del Espíritu.


Juan 14
Jesús promete enviar el Espíritu Santo
15 »Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. 16-17 Y yo le pediré al Padre que les mande otro Defensor, el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con ustedes. Los que son del mundo no lo pueden recibir, porque no lo ven ni lo conocen; pero ustedes lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.
18 »No los voy a dejar huérfanos; volveré para estar con ustedes. 19 Dentro de poco, los que son del mundo ya no me verán; pero ustedes me verán, y vivirán porque yo vivo. 20 En aquel día, ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes están en mí, y yo en ustedes. 21 El que recibe mis mandamientos y los obedece, demuestra que de veras me ama. Y mi Padre amará al que me ama, y yo también lo amaré y me mostraré a él.
22 Judas (no el Iscariote) le preguntó:
—Señor, ¿por qué vas a mostrarte a nosotros y no a la gente del mundo?
23 Jesús le contestó:
—El que me ama, hace caso de mi palabra; y mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a vivir con él. 24 El que no me ama, no hace caso de mis palabras. Las palabras que ustedes están escuchando no son mías, sino del Padre, que me ha enviado.
25 »Les estoy diciendo todo esto mientras estoy con ustedes; 26 pero el Defensor, el Espíritu Santo que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho.



Juan 16
12 »Tengo mucho más que decirles, pero en este momento sería demasiado para ustedes. 13 Cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que van a suceder. 14 Él mostrará mi gloria, porque recibirá de lo que es mío y se lo dará a conocer a ustedes. 15 Todo lo que el Padre tiene, es mío también; por eso dije que el Espíritu recibirá de lo que es mío y se lo dará a conocer a ustedes.
16 »Dentro de poco, ustedes ya no me verán, pero un poco más tarde me volverán a ver.


1 Corintios 12
12 Hermanos, quiero que ustedes sepan algo respecto a los dones espirituales.
2 Ustedes saben que cuando todavía no eran creyentes se dejaban arrastrar ciegamente tras los ídolos mudos. 3 Por eso, ahora quiero que sepan que nadie puede decir: «¡Maldito sea Jesús!», si está hablando por el poder del Espíritu de Dios. Y tampoco puede decir nadie: «¡Jesús es Señor!», si no está hablando por el poder del Espíritu Santo.
Diversidad y unidad de los dones
4 Hay en la iglesia diferentes dones, pero el que los concede es un mismo Espíritu. 5 Hay diferentes maneras de servir, pero todas por encargo de un mismo Señor. 6 Y hay diferentes manifestaciones de poder, pero es un mismo Dios, que, con su poder, lo hace todo en todos. 7 Dios da a cada uno alguna prueba de la presencia del Espíritu, para provecho de todos. 8 Por medio del Espíritu, a unos les concede que hablen con sabiduría; y a otros, por el mismo Espíritu, les concede que hablen con profundo conocimiento.9 Unos reciben fe por medio del mismo Espíritu, y otros reciben el don de curar enfermos. 10 Unos reciben poder para hacer milagros, y otros tienen el don de profecía. A unos, Dios les da la capacidad de distinguir entre los espíritus falsos y el Espíritu verdadero, y a otros la capacidad de hablar en lenguas; y todavía a otros les da la capacidad de interpretar lo que se ha dicho en esas lenguas. 11 Pero todas estas cosas las hace con su poder el único y mismo Espíritu, dando a cada persona lo que a él mejor le parece.
12 El cuerpo humano, aunque está formado por muchos miembros, es un solo cuerpo. Así también Cristo. 13 Y de la misma manera, todos nosotros, judíos o no judíos, esclavos o libres, fuimos bautizados para formar un solo cuerpo por medio de un solo Espíritu; y a todos se nos dio a beber de ese mismo Espíritu.
27 Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es un miembro con su función particular. 28 Dios ha querido que en la iglesia haya, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego personas que hacen milagros, y otras que curan enfermos, o que ayudan, o que dirigen, o que hablan en lenguas. 29 No todos son apóstoles, ni todos son profetas. No todos son maestros, ni todos hacen milagros, 30 ni todos tienen poder para curar enfermos. Tampoco todos hablan en lenguas, ni todos saben interpretarlas. 31 Ustedes deben ambicionar los mejores dones.


Proverbios 2
Beneficios que ofrece la sabiduría
2 Haz tuyas mis palabras, hijo mío;
guarda en tu mente mis mandamientos.
2 Presta oído a la sabiduría;
entrega tu mente a la inteligencia.
3 Pide con todas tus fuerzas
inteligencia y buen juicio;
4 entrégate por completo a buscarlos,
cual si buscaras plata o un tesoro escondido.
5 Entonces sabrás lo que es honrar al Señor;
¡descubrirás lo que es conocer a Dios!
6 Pues el Señor es quien da la sabiduría;
la ciencia y el conocimiento brotan de sus labios.
7 El Señor da su ayuda y protección
a los que viven rectamente y sin tacha;
8 cuida de los que se conducen con justicia,
y protege a los que le son fieles.
9 Sabrás también lo que es recto y justo,
y estarás atento a todo lo bueno,
10 pues tu mente obtendrá sabiduría
y probarás la dulzura del saber.
11 La discreción y la inteligencia
serán tus constantes protectoras;
12 ellas te librarán del mal camino
y de los hombres perversos,
13 de los que dejan el buen camino
y se van por senderos oscuros,
14 que se divierten haciendo daño
y festejan sus malas acciones,
15 que andan por caminos torcidos
y se han desviado del recto sendero.
16 Te librarán también de la mujer ajena,
de la extraña de palabras seductoras
17 que abandona al compañero de su juventud
y olvida su compromiso con Dios.
18 Tomar el camino que lleva a la casa de ella
es tomar el camino que lleva a la muerte;
19 los que entran en su casa ya no vuelven,
jamás vuelven a recorrer el sendero de la vida.
20 Anda, pues, por el buen camino,
y practica la conducta de los justos.
21 Porque los que viven rectamente y sin tacha
vivirán para siempre en la tierra;
22 pero los malvados y traidores
serán arrancados y expulsados de ella.


Marcos 16
El encargo de Jesús a sus discípulos
14 Más tarde, Jesús se apareció a los once discípulos, mientras ellos estaban sentados a la mesa. Los reprendió por su falta de fe y su terquedad, ya que no creyeron a los que lo habían visto resucitado. 15 Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia. 16 El que crea y sea bautizado, obtendrá la salvación; pero el que no crea, será condenado. 17 Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes; y si beben algo venenoso, no les hará daño; además pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos sanarán.»


Isaias 35
3 Fortalezcan a los débiles,
den valor a los cansados,
4 digan a los tímidos:
«¡Ánimo, no tengan miedo!
¡Aquí está su Dios para salvarlos,
y a sus enemigos los castigará como merecen!»
5 Entonces los ciegos verán
y los sordos oirán;
6 los lisiados saltarán como venados
y los mudos gritarán.
En el desierto, tierra seca,
brotará el agua a torrentes.
7 El desierto será un lago,
la tierra seca se llenará de manantiales.


Apocalipsis 1
17 Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último, 18 y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte.


1 Timoteo 1
17 ¡Honor y gloria para siempre al Rey eterno, al inmortal, invisible y único Dios! Amén.


Hebreos 3
Exhortación a la fidelidad
7 Por eso, como dice el Espíritu Santo en la Escritura:
«Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice,
8 no endurezcan su corazón como aquellos que se rebelaron
y pusieron a Dios a prueba en el desierto.
9 Allí me pusieron a prueba los antepasados de ustedes,
aun cuando habían visto mis obras durante cuarenta años.
10 Por eso me enojé con aquella generación,
y dije: “Andan siempre extraviados en su corazón,
y no han querido conocer mis caminos.”
11 Por eso juré en mi furor
que no entrarían en mi reposo.»
12 Hermanos, cuídense de que ninguno de ustedes tenga un corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios viviente. 13 Al contrario, anímense unos a otros cada día, mientras dura ese «hoy» de que habla la Escritura, para que ninguno de ustedes sea engañado por el pecado y su corazón se vuelva rebelde. 14 Porque nosotros tenemos parte con Cristo, con tal de que nos mantengamos firmes hasta el fin en la confianza que teníamos al principio.
15 Por lo cual dice:
«Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice,
no endurezcan su corazón como aquellos que se rebelaron.»
16 ¿Y quiénes fueron los que se rebelaron después de haber oído la voz de Dios? Pues todos los que Moisés había sacado de la tierra de Egipto. 17 ¿Y con quiénes estuvo Dios enojado durante cuarenta años? Con los que pecaron, los cuales cayeron muertos en el desierto. 18 ¿Y a quiénes juró Dios que no entrarían en su reposo? A los que desobedecieron. 19 Y, en efecto, vemos que no pudieron entrar porque no creyeron.


Romanos 8
8 Así pues, ahora ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, 2 porque la ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús, te liberó de la ley del pecado y de la muerte. 3 Porque Dios ha hecho lo que la ley de Moisés no pudo hacer, pues no era capaz de hacerlo debido a la debilidad humana: Dios envió a su propio Hijo en condición débil como la del hombre pecador y como sacrificio por el pecado, para de esta manera condenar al pecado en esa misma condición débil. 4 Lo hizo para que nosotros podamos cumplir con las justas exigencias de la ley, pues ya no vivimos según las inclinaciones de la naturaleza débil sino según el Espíritu.
5 Los que viven según las inclinaciones de la naturaleza débil, sólo se preocupan por seguirlas; pero los que viven conforme al Espíritu, se preocupan por las cosas del Espíritu. 6 Y preocuparse por seguir las inclinaciones de la naturaleza débil lleva a la muerte; pero preocuparse por las cosas del Espíritu lleva a la vida y a la paz. 7 Los que se preocupan por seguir las inclinaciones de la naturaleza débil son enemigos de Dios, porque ni quieren ni pueden someterse a su ley. 8 Por eso, los que viven según las inclinaciones de la naturaleza débil no pueden agradar a Dios.
9 Pero ustedes ya no viven según esas inclinaciones, sino según el Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios vive en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. 10 Pero si Cristo vive en ustedes, el espíritu vive porque Dios los ha hecho justos, aun cuando el cuerpo esté destinado a la muerte por causa del pecado. 11 Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús vive en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales por medio del Espíritu de Dios que vive en ustedes.
12 Así pues, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir según las inclinaciones de la naturaleza débil. 13 Porque si viven ustedes conforme a tales inclinaciones, morirán; pero si por medio del Espíritu hacen ustedes morir esas inclinaciones, vivirán.
14 Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. 15 Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el Espíritu que los hace hijos de Dios. Por este Espíritu nos dirigimos a Dios, diciendo: «¡Abbá! ¡Padre!» 16 Y este mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que ya somos hijos de Dios. 17 Y puesto que somos sus hijos, también tendremos parte en la herencia que Dios nos ha prometido, la cual compartiremos con Cristo, puesto que sufrimos con él para estar también con él en su gloria.


Apocalipsis 22
12 «Sí, vengo pronto, y traigo el premio que voy a dar a cada uno conforme a lo que haya hecho. 13 Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin.»
14 Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y poder entrar por las puertas de la ciudad. 15 Pero fuera se quedarán los pervertidos, los que practican la brujería, los que cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los que adoran ídolos y todos los que aman y practican el engaño.