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Mensaje del 17 de Enero del 2014

“Porque el amor que se da es perenne y responsivo del Misterio divino que expresa mi presencia en el Mundo”



Profecías, Decretos, Preceptos y Conjeturas dictados por la Santísima Virgen, Jesús y Dios Omnipotente Uno y Trino a mi alma mexicana.
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Viernes 17 de Enero del 2014.           Santísimo y Santa Misa   5:00 p.m.

Hijos queridos de mi corazón!
     La necesidad básica de cualquier alma en el Mundo es darse fraternalmente. Más sin embargo en muchas de ellas no cabe la importancia de acompañar a las almas cuando sufren. La importancia de permitir poder sentir gratitud es imperiosa, porque quien se abandona en mí es retribuida de la compañía que lo sujeta fuertemente a mí también. Es meritorio dar el entendimiento de que las almas necesitan sentir apoyo, quien les brinde palabras de aliento y quien vea por ellas cuando están débiles. Mas sin embargo la aceptación de permitir esa ayuda a las almas que padecen no se da en muchas porque su corazón endurecido no permite reconocer el sentir de quienes piden a gritos compañía. Hay almas que padecen injustificadamente el abandono de otros, no tienen consuelo de nadie y eso los hace sufrir mucho. Cuando sufren no aprecian la vida. Se van perdiendo porque el dolor les invade y no hay luz en esos ojos que lloran. Valientemente muchas almas hoy en día abrigan a mis hijos y los llevan a reconocer mi presencia. Yo quiero que ustedes vean que quien abastece su alma del amor que le doy da testimonio con sus obras. Cruentos momentos son los que las almas padecen cuando se les niega ese amor. Por padecer mucho van buscando quien les otorgue cariño y en su búsqueda se van encontrando con sinsabores porque hoy el sentimiento se ha perdido. Sufren porque otras almas no se conduelen de ellas y no reciben abrigo de nadie. Esas almas que padecen mucho justifican su vacío diciendo que yo no veo lo que padecen. Yo quiero que sepan que yo conozco todo y a todos los amo por igual. La necesidad del hombre en este tiempo de vanagloria lo vuelve dócil al egoísmo. Olvidan que el amor se otorga siempre. Quien se compadece de las almas ha reconocido su misión. Porque el amor se otorga en caridad, beneficia a las almas y da consuelo. Quien aprende a vivir sabe bien que el amor se otorga siempre, en cualquier circunstancia, participa ayuda y se esfuerza por congraciarse conmigo. Aquel que da su amor por mí sin recibir de nadie nada a cambio sabe bien que la gratitud se recibe de mí. Yo soy quien veo las buenas obras y lleno de luz abundante a quienes necesitan reconocer mi presencia. Pero no se puede saber cuando esas almas reconocerán la ayuda que reciben. Por eso es indispensable dar testimonio con sus obras. Ábranse y fraternicen con las almas distantes de mí para que reconozcan mi presencia en sus vidas. Quien da algo por alguien lo hace por mí también. Condolerse de los pobres, de quien sufre hace que el alma aprecie el dolor que padezco por mis hijos. Porque yo sufro por mis hijos, me duelen inmensamente y cuando alguien sabe dar recibe de mí la alegría de reconocerse mi hijo amado. Hoy quiero pedirles que abran su corazón a quien sufre. Que escuchen atentamente su padecer y den consuelo a sus palabras con obras que permitan que yo me manifieste en ellos.
     Porque el amor que se da es perenne y responsivo del Misterio divino que expresa mi presencia en el Mundo. Reconocer que yo estoy vivo ayuda para que muchos de ellos vean que yo Dios Omnipotente si escucho las plegarias de mis hijos que me piden consuelo. El testamento de la heredad que recibieron les da a ustedes la vida que es eterna. Esa vida que reditúa, crece y se manifiesta a través de mí. Da aliento, fortifica y comunica la bondad de mi Padre que aprecia a las almas que han reconocido en mí alguien que los ama y desea que sean salvos. Por eso les invito a permitir que yo busque junto con ustedes a esas almas que padecen y les ayudemos a reconocer que hay amor, que está existente en la vida y que viene de mí. Yo su Dios les digo a todos: ábranse a las almas que sufren y den testimonio con sus obras de que mi vida les trae consigo abundantes gracias y bendiciones.
     Alimentarlos de mi presencia ayuda a que vean, abran sus ojos hacia mí y dejen de estar ciegos. Hoy pido a ustedes que por el amor que me tienen abriguen a mi hija que padece por las almas que la abandonan y no reconocen en ella su misión. La misión terrenal de cada alma debilita el mal. Ella se esfuerza mucho por proclamar mi presencia y su vida da por mí. Sin embargo el dolor llega y padece mucho por aquellas que debieron darle amor y no permiten que yo hable a través de ella.
     Yo vengo a decirles hoy que se abran los lazos de amor hacia todos mis hijos y debiliten el mal que hay, que existe y está presente en el Mundo. Para eso imprescindible es mencionar que primero se necesita comprender con prontitud la manera cómo yo quiero que conduzcan sus pasos. Imprescindible es dar sentido a mis palabras a través de la lucha permanente contra el Mundo pagano que ha perdido la fe en mí. Se debilita y se destruye el mal con la comunión de muchos que se reúnen en mi nombre a predicar mis enseñanzas. Alístense! Sean precavidos y revístanse de mi presencia haciendo oración siempre, permitiendo que yo alimente su alma por medio de la Eucaristía y dando ayuda mutua a quienes sufren por mi causa. Porque las almas dóciles a mí padecen mucho cuando se unen y mi corazón participa con ellos el dolor profundo que padezco por las almas que me niegan. Unirse a mí intensifica su vivencia, se envuelve en mí y juntos sentimos lo mismo. El dolor que padecen las almas por su misión es mucho si se unen a mí, pero este dolor gratifica, da aliento y se fortalece con la alegría de mi presencia. Más sin embargo es necesario que escuchen que pronto vengo y que la preparación necesaria para recibirme requiere de mucha ayuda mutua.  Las almas que se recrean en mi presencia reciben mucha luz y ella a la vez justifica la apreciación hacia mí donde se reconoce a un Dios bueno que ayuda a las almas y las conduce al buen camino. Soy el buen pastor. El testimonio de su vida necesariamente debe estar acompañado de obras de bondad que lleven al Mundo paz, amor y reconciliación. La paz se agradece cuando las almas la reconocen. Porque esa paz no existe en el Mundo, viene de mí y es tan grande que no se pude medir. El amor que otorgo también es agradecido por muchas almas porque es vívido, forte y comunica esperanza. La esperanza necesaria para las almas participa un aliento que ayuda a buscar esa misión terrenal que debilita en mucho el pecado. Hoy mi manifestación les crea una presencia vívida a través de un alma que se entrega mucho y padece por ustedes. Necesito reconocer en ella su misión que ha permitido que muchas almas aprecien mi manera de hablar y expresar mis enseñanzas al Mundo por medio de mis hijos que se ungen con mi Espíritu Santo. Esperen el momento en que vendré al Mundo por Segunda vez haciendo obras que manifiesten que vivo y estoy presente en ustedes. Por tanto me despido dejándoles mi amor. Sensibilícense y den testimonio de mí a las almas. Amén
Jesús Misericordia Divina


Hijos míos!
Las obras se gratifican con la presencia de mi hijo que conduce sus pasos hacia un Mundo donde el dolor desaparece y la alegría permanece siempre. No dejen de orar y pidan la unión que fortifica a través de la espiritualidad profunda donde permitan que mi Hijo amado les de esa luz necesaria que reviste su alma. Los amo y les pido que se unan y den frutos en abundancia con sus obras que debilitan al mal y fortalecen la fe. Amén
Dios Omnipotente Uno y Trino


Ángeles míos!
Les pido que ofrezcan su vida por el bien de las almas. Únanse en grupos Marianos y pidan la unción del Espíritu Santo para que la fuerza de la unión ayude a la Iglesia a renovarse de manera profunda. Los dones se necesitan para dar testimonio de que mi Hijo vive y reina para siempre. Pidan que el Espíritu Santo los lleve a la verdad y transforme todo lo que hay en ustedes que no viene de él. La alianza entre ustedes protegerá al Mundo contra el mal existente. El enemigo malvado desaparecerá del Mundo cuando la unión de ustedes con nosotros les reditúe la conversión de todas las almas. Por tanto quiero pedirles que escuchen y pongan atención a las enseñanzas que se les dan. Amén
Santa María del Corazón Inmaculado


Romanos 15
Seguir el ejemplo de Cristo
15 Los que somos fuertes en la fe debemos aceptar como nuestras las debilidades de los que son menos fuertes, y no buscar lo que a nosotros mismos nos agrada. 2 Todos nosotros debemos agradar a nuestro prójimo y hacer las cosas para su bien y para la edificación mutua. 3 Porque tampoco Cristo buscó agradarse a sí mismo; al contrario, en él se cumplió lo que dice la Escritura: «Las ofensas de los que te insultaban cayeron sobre mí.» 4 Todo lo que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra instrucción, para que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos, tengamos esperanza. 5 Y Dios, que es quien da constancia y consuelo, los ayude a ustedes a vivir en armonía unos con otros, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, 6 para que todos juntos, a una sola voz, alaben al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
7 Así pues, acéptense los unos a los otros, como también Cristo los aceptó a ustedes, para gloria de Dios. 8 Puedo decirles que Cristo vino a servir a los judíos para cumplir las promesas hechas a nuestros antepasados y demostrar así que Dios es fiel a lo que promete. 9 Vino también para que los no judíos alaben a Dios por su misericordia, según dice la Escritura:
«Por eso te alabaré entre las naciones
y cantaré himnos a tu nombre.»
10 En otra parte, la Escritura dice:
«¡Alégrense, naciones, con el pueblo de Dios!»
11 Y en otro lugar dice:
«Naciones y pueblos todos,
¡alaben al Señor!»
12 Isaías también escribió:
«Brotará la raíz de Jesé,
que se levantará para gobernar a las naciones,
las cuales pondrán en él su esperanza.»
13 Que Dios, que da esperanza, los llene de alegría y paz a ustedes que tienen fe en él, y les dé abundante esperanza por el poder del Espíritu Santo.


2 Corintios 4
Confianza en medio de los sufrimientos
7 Pero esta riqueza la tenemos en nuestro cuerpo, que es como una olla de barro, para mostrar que ese poder tan grande viene de Dios y no de nosotros. 8 Así, aunque llenos de problemas, no estamos sin salida; tenemos preocupaciones, pero no nos desesperamos. 9 Nos persiguen, pero no estamos abandonados; nos derriban, pero no nos destruyen. 10 Dondequiera que vamos, llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se muestre en nosotros. 11 Pues nosotros, mientras vivimos, nos vemos expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también su vida se muestre en nuestro cuerpo mortal. 12 De ese modo, la muerte actúa en nosotros, y en ustedes actúa la vida.
13 La Escritura dice: «Tuve fe, y por eso hablé.» De igual manera, nosotros, con esa misma actitud de fe, creemos y también hablamos. 14 Porque sabemos que Dios, que resucitó de la muerte al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con él, y junto con ustedes nos llevará a su presencia. 15 Todo esto ha sucedido para bien de ustedes, para que, recibiendo muchos la gracia de Dios, muchos sean también los que le den gracias, para la gloria de Dios.
16 Por eso no nos desanimamos. Pues aunque por fuera nos vamos deteriorando, por dentro nos renovamos día a día. 17 Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante. 18 Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas.


2 Corintios 4
Confianza en medio de los sufrimientos
7 Pero esta riqueza la tenemos en nuestro cuerpo, que es como una olla de barro, para mostrar que ese poder tan grande viene de Dios y no de nosotros. 8 Así, aunque llenos de problemas, no estamos sin salida; tenemos preocupaciones, pero no nos desesperamos. 9 Nos persiguen, pero no estamos abandonados; nos derriban, pero no nos destruyen. 10 Dondequiera que vamos, llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se muestre en nosotros. 11 Pues nosotros, mientras vivimos, nos vemos expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también su vida se muestre en nuestro cuerpo mortal. 12 De ese modo, la muerte actúa en nosotros, y en ustedes actúa la vida.
13 La Escritura dice: «Tuve fe, y por eso hablé.» De igual manera, nosotros, con esa misma actitud de fe, creemos y también hablamos. 14 Porque sabemos que Dios, que resucitó de la muerte al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con él, y junto con ustedes nos llevará a su presencia. 15 Todo esto ha sucedido para bien de ustedes, para que, recibiendo muchos la gracia de Dios, muchos sean también los que le den gracias, para la gloria de Dios.
16 Por eso no nos desanimamos. Pues aunque por fuera nos vamos deteriorando, por dentro nos renovamos día a día. 17 Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante. 18 Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas.


Filipenses 4
13 A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece. 


Mateo 11
28 Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar. 29 Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. 30 Porque el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros.»


Isaias 41
13 Porque yo, el Señor tu Dios,
te he tomado de la mano;
yo te he dicho: “No tengas miedo, yo te ayudo.”»


Jeremias 33
2 «Yo, el Señor, que hice la tierra, la formé y la coloqué firmemente en su sitio, te digo: 3 Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras.


Salmos 86
Sólo tú eres Dios
86 (1b) Señor, dígnate escucharme,
porque estoy muy triste y pobre;
2 protégeme, pues te soy fiel.
Tú eres mi Dios;
¡salva a este siervo tuyo que en ti confía!
3 Señor, ten compasión de mí,
que a ti clamo a todas horas.
4 Señor, alegra el ánimo de este siervo tuyo,
pues a ti dirijo mi oración.
5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonas;
eres todo amor con los que te invocan.
6 Señor, escucha mi oración,
¡atiende mi plegaria!
7 En mi angustia clamo a ti,
porque tú me respondes.
8 ¡No hay dios comparable a ti, Señor!
¡No hay nada que iguale a tus obras!
9 Oh Señor,
tú has formado a todas las naciones,
y ellas vendrán a ti para adorarte
y para glorificar tu nombre.
10 Porque sólo tú eres Dios;
¡tú eres grande y haces maravillas!
11 Oh Señor, enséñame tu camino,
para que yo lo siga fielmente.
Haz que mi corazón honre tu nombre.
12 Mi Señor y Dios,
te alabaré con todo el corazón
y glorificaré siempre tu nombre.
13 ¡Inmenso es tu amor por mí!
¡Me has librado de caer en el sepulcro!
14 Oh Dios,
una banda de insolentes y violentos,
que no te tienen presente,
se han puesto en contra mía y quieren matarme.
15 Pero tú, Señor,
eres Dios tierno y compasivo,
paciente, todo amor y verdad.
16 Mírame, ¡ten compasión de mí!
¡Salva a este siervo tuyo! ¡Dale tu fuerza!
17 Dame una clara prueba de tu bondad,
y que al verla se avergüencen los que me odian.
¡Tú, Señor, me das ayuda y consuelo!


Juan 16
33 Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.


1 Corintios 13
13 Si hablo las lenguas de los hombres y aun de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. 2 Y si tengo el don de profecía, y entiendo todos los designios secretos de Dios, y sé todas las cosas, y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. 3 Y si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y aun si entrego mi propio cuerpo para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve.
4 Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, 5 ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; 6 es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. 7 Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo.
8 El amor jamás dejará de existir. Un día el don de profecía terminará, y ya no se hablará en lenguas, ni serán necesarios los conocimientos. 9 Porque los conocimientos y la profecía son cosas imperfectas, 10 que llegarán a su fin cuando venga lo que es perfecto.
11 Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre, dejé atrás lo que era propio de un niño. 12 Ahora vemos de manera indirecta, como en un espejo, y borrosamente; pero un día veremos cara a cara. Mi conocimiento es ahora imperfecto, pero un día conoceré a Dios como él me ha conocido siempre a mí.
13 Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor.


Mateo 25
El juicio de las naciones
31 »Cuando el Hijo del hombre venga, rodeado de esplendor y de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. 32 La gente de todas las naciones se reunirá delante de él, y él separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras.33 Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. 34 Y dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre; reciban el reino que está preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo. 35 Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento.36 Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme.” 37 Entonces los justos preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y te dimos de beber? 38 ¿O cuándo te vimos como forastero, y te dimos alojamiento, o sin ropa, y te la dimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?” 40 El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.”
41 »Luego el Rey dirá a los que estén a su izquierda: “Apártense de mí, los que merecieron la condenación; váyanse al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Pues tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 43 anduve como forastero, y no me dieron alojamiento; sin ropa, y no me la dieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no vinieron a visitarme.” 44 Entonces ellos le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o como forastero, o falto de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?” 45 El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicieron.” 46 Ésos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»


Apocalipsis 22
12 «Sí, vengo pronto, y traigo el premio que voy a dar a cada uno conforme a lo que haya hecho. 13 Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin.»
14 Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y poder entrar por las puertas de la ciudad. 15 Pero fuera se quedarán los pervertidos, los que practican la brujería, los que cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los que adoran ídolos y todos los que aman y practican el engaño.