“Quien me conoce sabe bien que quito males, curo heridas y doy paz profunda. No es cierto cuando dicen a las almas que hago sufrir a mis hijos. Eso no es cierto. Yo les doy alegría, paz, mucho amor y las sano”.
Profecías, Decretos, Preceptos y Conjeturas
dictados por la Santísima Virgen, Jesús y Dios Omnipotente Uno y Trino a mi
alma mexicana.
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Jueves 05 de Junio del 2014. Santa Misa 11:00
Hijos queridos de mi corazón!
La
realidad lleva a las almas a conducirse en una vida que les ha traído
desgracias, sinsabores, odios, rencores, rivalidades y desunión. Es el enemigo
que lucha constantemente por desviarlos del camino que lleva a reconocerme como
Dios por sobre todas las cosas. Dios ama a sus hijos y no quiere que se
pierdan. Da lugar y cabida en su corazón a quienes quieren seguir sus pasos. Yo
soy noble, generoso con mis hijos. Quien ha comprendido su misión terrenal sabe
bien que mi amor es perenne, no se acaba porque no tiene límite ni fin.
No
hay lugar para las almas que pecan y que no me obedecen. La obediencia es
importante. Te deja la sencillez de mis palabras que te invitan a ser fiel, a amar
y dar caridad a las almas. La caridad te retribuye la alegría de una vida
nueva. Porque el destino cambia en esas almas. Se traduce en un esfuerzo arduo
por conseguir la alegría de vivir, amando y concediendo amor a las almas que necesitan volver a mí. Si amas tienes que
comenzar por dar. Quien da ha reconocido mi enseñanza que dejé donde doy a
saber que todos los actos generosos que hagas con las almas me los haces a mí
mismo. Yo siempre anduve buscando quien me aceptara y reconociera como Dios. Mi
vida dí por ustedes. Con esa vida conseguí que ustedes fueran retribuidos con
amor y aplacando la ira de mi Padre recibieran el perdón por haber olvidado que
Dios ama y si se ama se obedecen sus leyes, mandatos e inspiraciones que da a
sus hijos. Dios quiere que se salven, que no pierdan la virtud de amar porque
quien la pierde es arrancado de la gracia y arrastrado por el mal camino que
lleva a la perdición de su alma. Muchos no saben que cuando el alma padece es
porque han perdido la comunión conmigo.
Yo
doy a mis hijos amor, permito que vivan una vida decorosa y que la plenitud
alcance la gracia de ser santos. Ser santos no es fácil. Conlleva mucho
esfuerzo, aceptación y decisión por cumplir con mis enseñanzas. El llamado que
hago a mis hijos invita a permanecer fieles, dar caridad y testimonio con sus
obras. Las obras son aquellas que enaltecen mi palabra.
La fe se arraiga en muchas almas y esto hace
que se sientan dichosos ante la inminencia de un Dios bueno que les hace sentir
su presencia, profundizar en su unión haciéndolos dóciles a su palabra. Esos
ejemplos les dejan la sabiduría de saberse fieles a mí aquellas almas que han
pecado y quieren cambiar de vida. Cuando un alma se arrepiente profundamente yo
la sano y cuando sano a un alma les doy la virtud de seguirme. Trazo su camino
con ahínco y les enseño a conducirse. Cuando conduzco a esas almas los males
van cayendo y se van llenando de gracia. Esa gracia que los hace fieles a mí. Darles
la salud es algo que hago siempre. Quien me conoce sabe bien que quito males,
curo heridas y doy paz profunda. No es cierto cuando dicen a las almas que hago
sufrir a mis hijos. Eso no es cierto. Yo les doy alegría, paz, mucho amor y las
sano. Cuando sano, sano al alma primero y si es preciso doy salud del cuerpo.
Porque las enfermedades existen porque el pecado entró. Si tu pecas el alma se
enferma y entonces padeces mucho. Porque el amor no habita en esas almas que me
ofenden. Me lo llevo y solo lo doy a las almas fieles. Yo habito en las almas
nobles., en las que saben dar amor y retribuyen al Mundo con generosidad dando
aliento a las almas que padecen, enseñando a seguirme y ayudando a que se
sanen. Porque quien quiere servirme le digo: para ser fiel debes dejar todo por
mí y ese todo es aquello que te arranca la gracia, las malas uniones que llevan
a pervertirte, amontonar riquezas sin compartir y a odiar. Quien odia no es
mío. Yo doy amor a las almas que me siguen y ese amor rompe toda barrera contra
el mal.
El
mal se ha arraigado en muchas almas. Las discordias y los sinsabores los hacen
caer porque no saben amar ni perdonar. Quien perdona recibe mi gracia y ella te
ayuda a permanecer unido a mí. Hoy las Guerras existen porque se han olvidado de mí. Se alejaron de
la palabra que les trajo vida y mi presencia se alejó de ellos. Los odios han
hecho que las almas maten y cuando olvidan que la vida dí por ustedes a esas
almas las arrojo al infierno.
Hoy
padecen muchas almas que no reconocen a un Dios bueno. Los homicidios, la
barbarie contra la vida ha hecho que el Mundo se vea sumergido en el satanismo.
Quien es fiel reconoce que la vida les doy yo, me pertenece a mí y yo decido
por ella. Nadie que se crea Dios y que tome en sus manos la vida de mis hijos
para matarlos me pertenece. Se han acabado los valores y los sentimientos se
pierden.
Obra bien y te espera un futuro nuevo donde reconozcas que es el amor indescifrable
el que te espera. No hay rivalidad, desesperanza y desunión, sino todo lo
contrario, mucha paz, alegría, unión y participación constante en comunión
conmigo en las cosas que te hacen santo. Se santo, se fiel y sigue mis pasos.
Te amo. Te espero pronto pues mi venida está próxima. Prepárense mucho y no
sufras porque yo te amo y quiero que te salves. Te trazo un camino de luz.
Síguela y compártela con quienes necesitan vivir para siempre. No claudiques y
atesora cada Legajo (escrito) que te doy. En cada uno van mis enseñanzas que te
ayudan a mejorar de vida. No olvides dar buen ejemplo con tus buenos actos y
atrae a mí muchas almas. Te espero pronto. Visítame en la Iglesia. Ahí te
espero todos los días. No olvides participar en la Eucaristía siempre y cuando
tu alma esté libre de pecado. Confiésate a menudo y arrepiéntete de corazón.
Soy tu amigo, no lo olvides. Sano dolores, curo almas y les doy la paz. Amén
Jesús Misericordia Divina
Ángeles míos!
Mis más pequeños hijos. Ustedes que son fieles
traigan a la casa de mi hijo a las almas pecadoras que necesitan reconciliarse
con él. El sufre por todos los que pecan y no oyen su voz. Sus llamados son
muchos pero las almas se han cegado porque Satanás los atrae con el Mundo que participa solo
males.
Les
hago un llamado urgente: es imperioso que den a conocer estos legajos (escritos).
En ellos se encuentra la palabra de mi hijo que hace un llamado a todos ustedes
para que se reúnan en grupos y formen un Batallón Mariano donde la denominación
sea “Legión de María Inmaculada”. Prepárense con el Rosario en mano. No pequen
y permitan que la sabiduría de Dios los guie a través de la unción paráclita,
pues es el Espíritu Santo que rompe los males existentes dando verdad y luz
abundante. Los amo. Reúnanse pronto que el tiempo se agota. Amén
Santa María del Corazón Inmaculado
Salmos 27
El Señor es mi luz y mi salvación
27 (1b) El Señor es mi luz y mi
salvación,
¿de quién podré tener miedo?
El Señor defiende mi vida,
¿a quién habré de temer?
2 Los malvados, mis enemigos,
se juntan para atacarme y destruirme;
pero ellos son los que tropiezan y caen.
3 Aunque un ejército me rodee,
mi corazón no tendrá miedo;
aunque se preparen para atacarme,
yo permaneceré tranquilo.
¿de quién podré tener miedo?
El Señor defiende mi vida,
¿a quién habré de temer?
2 Los malvados, mis enemigos,
se juntan para atacarme y destruirme;
pero ellos son los que tropiezan y caen.
3 Aunque un ejército me rodee,
mi corazón no tendrá miedo;
aunque se preparen para atacarme,
yo permaneceré tranquilo.
4 Sólo una cosa he pedido al Señor,
sólo una cosa deseo:
estar en el templo del Señor
todos los días de mi vida,
para adorarlo en su templo
y contemplar su hermosura.
5 Cuando lleguen los días malos,
el Señor me dará abrigo en su templo;
bajo su sombra me protegerá.
¡Me pondrá a salvo sobre una roca!
6 Entonces podré levantar la cabeza
por encima de mis enemigos;
entonces podré ofrecer sacrificios en el templo,
y gritar de alegría, y cantar himnos al Señor.
sólo una cosa deseo:
estar en el templo del Señor
todos los días de mi vida,
para adorarlo en su templo
y contemplar su hermosura.
5 Cuando lleguen los días malos,
el Señor me dará abrigo en su templo;
bajo su sombra me protegerá.
¡Me pondrá a salvo sobre una roca!
6 Entonces podré levantar la cabeza
por encima de mis enemigos;
entonces podré ofrecer sacrificios en el templo,
y gritar de alegría, y cantar himnos al Señor.
7 A ti clamo, Señor: escúchame.
Ten compasión de mí, ¡respóndeme!
8 El corazón me dice:
«Busca la presencia del Señor.»
Y yo, Señor, busco tu presencia.
9 ¡No te escondas de mí!
¡No me rechaces con ira!
¡Mi única ayuda eres tú!
No me dejes solo y sin amparo,
pues tú eres mi Dios y salvador.
10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
tú, Señor, te harás cargo de mí.
Ten compasión de mí, ¡respóndeme!
8 El corazón me dice:
«Busca la presencia del Señor.»
Y yo, Señor, busco tu presencia.
9 ¡No te escondas de mí!
¡No me rechaces con ira!
¡Mi única ayuda eres tú!
No me dejes solo y sin amparo,
pues tú eres mi Dios y salvador.
10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
tú, Señor, te harás cargo de mí.
11 Señor, muéstrame tu camino;
guíame por el buen camino
a causa de mis enemigos;
12 no me entregues a su voluntad,
pues se han levantado contra mí
testigos falsos y violentos.
13 Pero yo estoy convencido
de que llegaré a ver la bondad del Señor
a lo largo de esta vida.
guíame por el buen camino
a causa de mis enemigos;
12 no me entregues a su voluntad,
pues se han levantado contra mí
testigos falsos y violentos.
13 Pero yo estoy convencido
de que llegaré a ver la bondad del Señor
a lo largo de esta vida.
14 ¡Ten confianza en el Señor!
¡Ten valor, no te desanimes!
¡Sí, ten confianza en el Señor!
¡Ten valor, no te desanimes!
¡Sí, ten confianza en el Señor!
Filipenses 4
4 Alégrense siempre en el Señor. Repito:
¡Alégrense! 5 Que todos los conozcan a ustedes como personas
bondadosas. El Señor está cerca.
6 No se aflijan por nada, sino
preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. 7 Así
Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y
esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.
8 Por último, hermanos, piensen en todo
lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo
puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda
clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza.
9 Sigan practicando lo que les enseñé y
las instrucciones que les di, lo que me oyeron decir y lo que me vieron hacer:
háganlo así y el Dios de paz estará con ustedes.
Gálatas 5
La vida conforme al Espíritu de Dios
16 Por lo tanto, digo: Vivan según el
Espíritu, y no busquen satisfacer sus propios malos deseos. 17 Porque
los malos deseos están en contra del Espíritu, y el Espíritu está en contra de
los malos deseos. El uno está en contra de los otros, y por eso ustedes no
pueden hacer lo que quisieran. 18 Pero si el Espíritu los guía,
entonces ya no estarán sometidos a la ley.
19 Es fácil ver lo que hacen quienes
siguen los malos deseos: cometen inmoralidades sexuales, hacen cosas impuras y
viciosas,20 adoran ídolos y practican la brujería. Mantienen odios,
discordias y celos. Se enojan fácilmente, causan rivalidades, divisiones y
partidismos. 21 Son envidiosos, borrachos, glotones y otras cosas
parecidas. Les advierto a ustedes, como ya antes lo he hecho, que los que así
se portan no tendrán parte en el reino de Dios.
22 En cambio, lo que el Espíritu produce
es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, 23 humildad
y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley. 24 Y los que son de
Cristo Jesús, ya han crucificado la naturaleza del hombre pecador junto con sus
pasiones y malos deseos. 25 Si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos
también que el Espíritu nos guíe.
26 No seamos orgullosos, ni sembremos
rivalidades y envidias entre nosotros.
Gálatas 5
7 Ninguno de nosotros vive para sí mismo
ni muere para sí mismo. 8 Si vivimos, para el Señor vivimos; y si
morimos, para el Señor morimos. De manera que, tanto en la vida como en la
muerte, del Señor somos. 9 Para eso murió Cristo y volvió a la vida:
para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos.
Mateo 25
El juicio de las naciones
31 »Cuando el Hijo del hombre venga,
rodeado de esplendor y de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. 32 La
gente de todas las naciones se reunirá delante de él, y él separará unos de
otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras.33 Pondrá las ovejas
a su derecha y las cabras a su izquierda. 34 Y dirá el Rey a los que
estén a su derecha: “Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre;
reciban el reino que está preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo. 35 Pues
tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber;
anduve como forastero, y me dieron alojamiento.36 Estuve sin ropa, y
ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y
vinieron a verme.” 37 Entonces los justos preguntarán: “Señor,
¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y
te dimos de beber? 38 ¿O cuándo te vimos como forastero, y te dimos
alojamiento, o sin ropa, y te la dimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo
o en la cárcel, y fuimos a verte?” 40 El Rey les contestará: “Les
aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes,
por mí mismo lo hicieron.”
41 »Luego el Rey dirá a los que estén a
su izquierda: “Apártense de mí, los que merecieron la condenación; váyanse al
fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Pues tuve
hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 43 anduve
como forastero, y no me dieron alojamiento; sin ropa, y no me la dieron; estuve
enfermo, y en la cárcel, y no vinieron a visitarme.” 44 Entonces
ellos le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o como
forastero, o falto de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?” 45 El
Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por una de estas
personas más humildes, tampoco por mí lo hicieron.” 46 Ésos irán al
castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»
Salmo 51
8 (10) Lléname de gozo y alegría;
alégrame de nuevo, aunque me has quebrantado.
9 (11) Aleja de tu vista mis pecados
y borra todas mis maldades.
alégrame de nuevo, aunque me has quebrantado.
9 (11) Aleja de tu vista mis pecados
y borra todas mis maldades.
10 (12) Oh Dios, ¡pon en mí un corazón
limpio!,
¡dame un espíritu nuevo y fiel!
11 (13) No me apartes de tu presencia
ni me quites tu santo espíritu.
12 (14) Hazme sentir de nuevo el gozo de tu salvación;
sosténme con tu espíritu generoso,
13 (15) para que yo enseñe a los rebeldes tus caminos
y los pecadores se vuelvan a ti.
14 (16) Líbrame de cometer homicidios,
oh Dios, Dios de mi salvación,
y anunciaré con cantos que tú eres justo.
¡dame un espíritu nuevo y fiel!
11 (13) No me apartes de tu presencia
ni me quites tu santo espíritu.
12 (14) Hazme sentir de nuevo el gozo de tu salvación;
sosténme con tu espíritu generoso,
13 (15) para que yo enseñe a los rebeldes tus caminos
y los pecadores se vuelvan a ti.
14 (16) Líbrame de cometer homicidios,
oh Dios, Dios de mi salvación,
y anunciaré con cantos que tú eres justo.
Mateo 11
27 »Mi Padre me ha entregado todas las
cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente
al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer. 28 Vengan
a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré
descansar. 29 Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que
soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. 30 Porque
el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros.»
2 Corintios 4
Anunciadores de Jesucristo
4 Por eso no nos desanimamos, porque
Dios, en su misericordia, nos ha encargado este trabajo. 2 Hemos
rechazado proceder a escondidas, como si sintiéramos vergüenza; y no actuamos
con astucia ni falseamos el mensaje de Dios. Al contrario, decimos solamente la
verdad, y de esta manera nos recomendamos a la conciencia de todos delante de
Dios. 3 Y si el evangelio que anunciamos está como cubierto por un
velo, lo está solamente para los que se pierden. 4 Pues como ellos no
creen, el dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento, para que no
vean la brillante luz del evangelio del Cristo glorioso, imagen viva de Dios. 5 No
nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor; nosotros nos
declaramos simplemente servidores de ustedes por amor a Jesús. 6 Porque
el mismo Dios que mandó que la luz brotara de la oscuridad, es el que ha hecho
brotar su luz en nuestro corazón, para que podamos iluminar a otros, dándoles a
conocer la gloria de Dios que brilla en la cara de Jesucristo.
✤ ✤ ✤ Dominus es vivus <3
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