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Mensaje del 02 de Febrero del 2014

“Yo doy sabiduría a mis hijos. Los hago conocer mi voluntad. Manifiesto que estoy vivo y debilito el mal existente. Cuando las almas se entregan reciben de mí mi presencia que los alimenta y los hace dóciles”.



Profecías, Decretos, Preceptos y Conjeturas dictados por la Santísima Virgen, Jesús y Dios Omnipotente Uno y Trino a mi alma mexicana.
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Domingo 02 de Febrero del 2014          Tabernáculo y Santa Misa 5:00 p.m.

Fiesta de la presentación del niño Jesús en el Templo.

Hijos queridos de mi corazón!
     Yo doy sabiduría a mis hijos. Los hago conocer mi voluntad. Manifiesto que estoy vivo y debilito el mal existente. Cuando las almas se entregan reciben de mí mi presencia que los alimenta y los hace dóciles. Yo amo a mis hijos y los llevo de la mano. Me manifiesto en muchas almas y sostengo mis obras con mi existencia vívida que permite reconocer mi presencia en el Mundo. El Mundo requiere de una presencia mística forte que debilite el mal. La unción paráclita permite renacer la voluntad de mi Padre a través de mi presencia que se siente, se palpa y se escucha. Yo soy Dios. Vine al Mundo a traer la verdad para que los ojos se abrieran a la luz que les trajo vida. La vida debilita el mal, porque la luz destruye todo propósito malsano que debilita el pecado. Cuando las almas se unen a mí, mi cuerpo se ve revestido de obras que permiten reconocer mi existencia. Es la luz lo que acaba con la destrucción de las almas que sufren porque no me conocen. Imprescindible es acabar con el mal existente permitiendo que yo viva y me manifieste en su alma. Aquellas almas que han reconocido que hablo a las almas es porque saben bien que mi palabra habita en ellas. La palabra da viveza a las enseñanzas que dejé y fortalece la comunión conmigo. Es imposible unirse a mí sin reconocer mi palabra que da aliento y destruye la maldad. Yo vine y al hacerme hombre les dije que la comunión conmigo daba ejemplo, porque aquellas almas que saben reconocerse en mí rompen todo vínculo que pervierte su alma. Al recrearse una visión sobre mí y persistir en esa comunión ayudamos a la Iglesia a fortalecerse y dar aviso de que los males existentes se pueden acabar si permiten que mi Espíritu Santo los guíe y transforme todo sus ser. La purificación necesaria ayudará a re evangelizar a mis hijos que necesitan constituir su presencia mística que debilita la apostasía existente. Es aquel en quien reside el mal el que acabará por perderse para siempre. Cuando las almas reconozcan que estoy vivo ayudarán al Mundo a convertirse y ser guiados por mí a un Mundo mejor. Pero la batalla que comenzamos necesita arrojo porque para servir se padece. Pero su padecimiento se hace real al comprender que todo dolor tiene su beneficio. Es aquel que retribuye salvedad y que se traduce en buenas obras. Al comprender su misión reconocen que el amor otorgado padece mucho por las almas que desconocen a un Dios que existe y que desea que sus hijos lo amen a él también. Porque el amor trajo luz a través de una imagen salvadora que hizo posible que el Mundo fuera reconciliado con mi Padre. Aquel que es sumiso sabe comprender que el amor reditúa con profundo anhelo bendición constante en las almas. La luz llegó al Mundo a través mío. Se hizo posible por medio de un alma Pura, Santa y Virgen. Por ella, mi Madre amada, dió a luz al unigénito de Dios y por su pureza se hizo posible que la luz llegara. Esta luz que debilita el mal soy yo. Quien reconoce que la verdad está en mí es porque sabe bien que las enseñanzas que les doy a través de este medio, en estos Legajos, producen santificación en las almas que las hacen vida. Esto es posible a través de un alma que dedica su tiempo a servirme. Arraigada en su casa, sin salir al Mundo solo para ir a misa, hace posible que hable a través de ella. La unción paráclita que posee debilita en mucho el pecado existente en muchas almas, sin embargo es preciso reconocer que el esfuerzo y dedicación, empeño mismo que hace posible esto, debilita a su hermana que se esfuerza mucho. La constancia acarrea beneficios constantes, sin embargo se padece mucho por esta unión. Porque quien se entrega a mí sabe bien que el sacrificio constante produce frutos abundantes de conversión. Por eso les pido que abran los lazos entre ustedes. Que den testimonio con su vida de las enseñanzas que les doy.  Hoy quiero decirles que la dedicación de un alma hace posible que la Legión de María Inmaculada se fortalezca con luz abundante que le otorgo. Si las almas saben que mi hija sabe guiar a mis hijos es porque reconocen mi presencia a través de ella. Todas las almas que se entregan a mí deben reconocer que por infusión paráclita me manifiesto. Estos signos debilitan en mucho al satanismo existente hoy arraigado en muchas almas. Sin embargo la unión particular entre todos ayuda a reconocer a un Dios que vive y que anhela que sus hijos lo vean y lo escuchen de la misma manera que ella.  Cuando el reconocimiento a esta verdad llegue a su alma sabrán bien que yo moro en las almas sumisas. Doy testimonio de mi presencia en ellas a través de mi presencia mística que toma vida a través de esta unión.de las almas que se entregan a mí. Reconocer con exactitud este misterio hace posible que mi vida les retribuya abundancia de gracias y con ella la fe se acreciente. Hoy debo decirles: el Mundo ha reconocido que vivo por medio de la infusión del Espíritu Santo que poseen mis hijos ungidos. Sin embargo la permanencia no es fácil. El reconocimiento fortuito a la entrega que deben hacer debilita el mal. Porque aquella alma que es llamada por mí requiere aperturar enormemente su corazón hacia mí, para que yo me manifieste y esto conlleva un sacrificio constante, con la ayuda de mi Madre que está dispuesta a guiarlos. La guianza necesita verse fortalecida por ella porque abarca una unión que permite reconocerla como “La Excelsa Madre de Dios” que por voluntad mía acabará por romper esos lazos satánicos que hay y que están existentes en muchas almas. Hoy en día se necesitan las armas espirituales que ella les da a través de la lucha constante que debilita en mucho la propuesta continua del diablo de acabar con su alma. Cuando las almas reconocen que el mal existe es porque saben bien que éste destruye y que hace posible que la vida se acabe en muchas almas. Dirigir su mirada a los hechos que suceden en el Mundo les ayudará a delimitar su vida abandonando al Mundo por mí. Porque quien participa en el Mundo se pierde. Hoy el Mundo ha arraigado odio. La lasitud constante debilita la fe y esto hace que mis hijos se pierdan y sufran mucho.
     Hoy quiero pedirles que estudien las citas bíblicas que se les dan. El esfuerzo de un alma hace posible que el sustento bíblico de sostenimiento a mi palabra y que las enseñanzas tomen fuerza. Hoy les digo que el alma segura es aquella que se alimenta con constancia de mí. Que este anhelo mío de resurgir a mi Iglesia Santa se llevará a cabo muy pronto. Los signos presentes les proporcionan esta lucha imperiosa de llevar a cabo, que ayude a mejorar y permitir que yo renueve a cada alma. Para eso se necesita que la unión secular permita que la infusión del Espíritu Santo se provea a las almas que deciden seguir mi camino. La lucha permanente producirá un fruto abundante en las almas y es poder reconocer que mi reino les trajo vida y esta vida les lleva al paraíso. Donde las almas se verán revestidas de pureza, las lágrimas se secan y el amor perdura en todas las almas.
     Es ese amor que hace posible esta unión. Mas sin embargo el llamado que les hago pide a ustedes que escojan a las almas nobles, eficientes, humanas, sencillas y humildes. Porque aquellas almas que se vanaglorian permiten que yo me vaya de sus vidas. Eso no es posible si ustedes reconocen que para enriquecer el alma se debe ser sumiso y pobre. La pobreza es aquella que refleja que la humildad rompe con la maldad. Porque al debilitar el mal se participa mi presencia mística en sus vidas. Esto es que ustedes deben buscar con constancia el servilismo sin importar el reconocimiento. El reconocimiento viene de mí y el alma pobre, sencilla y humana yo la gratifico. Creer que yo moro en las almas soberbias es un error. Se contradice.  Porque el honor se da a esas almas que buscan refugio y pasan desapercibidas, mientras tanto las almas que se enaltecen pierden la capacidad de su servicio porque les gusta que se les honre. La honra es para mí. Yo hice posible que el Mundo viva y esta vida solo se hace posible a través mío. Enaltecerse de nada sirve. Yo dije bien que los últimos serían los primeros. Por eso les pido que estudien con vehemencia mis palabras. Aquel que se reconoce en mí sabe bien que yo soy Dios que habito en las almas sumisas y que a las soberbias las aborrezco. Por eso les pido que hagan caso a mi enseñanza Quien sirve bien se le da la paga justa pero al que no lo hace se le quita hasta los zapatos que trae. Saber vivir ayudará a reconocer que solo se vive por mí y que la enseñanza es que ustedes aprendan que la vida les trae recompensa y esta es la esperanza de vivir para siempre. Apreciar este misterio hace posible que mi vida de salvezza. Sepan bien que quien se hace dócil a mí es llenado de una virtud imprescindible que es la humildad. La humildad renueva a las almas sumisas. Las hace participar mi amor a través de la esperanza que les doy. Esta esperanza se recibe por medio de ella y es posible si se alimentan de mí. Bien se sabe que para servir el alma necesita de mi presencia, porque yo soy quien a través de ustedes doy testimonio de mi presencia en el Mundo. Apreciar esta unión participa alegría. Porque la alegría que viene de mí es la justicia. Cuando hay justicia hay amor y el amor rompe las barreras del mal.
     Únanse y en comunión conmigo participemos al Mundo la sabiduría que les doy. Les dejo diciéndoles que las almas que se unen a mí son gratificadas con mi presencia y ella trae consigo la verdad que soy yo, la alegría de vivir y la esperanza en el Mundo. Ámense unos a otros como yo los amo. Den constancia con su ejemplo e inicien la conformación de grupos que hagan posible que la Legión de María Inmaculada les traiga salvezza. Amén
Jesús Misericordia Divina


Mis ángeles!
     La presentación de mi Hijo en el Templo hizo posible que la luz se expandiera al Mundo. El Cristianismo comenzó a partir de la consagración que hice al Pueblo Judío llevándolo a que recibiera la bendición de su Padre. Cuando el anciano Simeón me vió me dijo que mi corazón sufriría mucho. Hoy sufro por las almas que se apartaron de mi Hijo, que no reconocen en él a un Dios bueno que ama y necesita ser reconocido en el Mundo. Mis hijos que me entregó en la Cruz del Calvario son los anhelos de mi corazón, de esta Madre que busca reconciliar a las almas y traerlas a la presencia de mi Hijo. Sin embargo para que esto suceda es necesario que ustedes oren, se reúnan y juntos opaquemos los planes de Satanás en el Mundo. La viveza de sus acciones ayudarán a que los males existentes sean destruidos. Por eso les pido que recen el Rosario, ayunen, no pequen, vayan a misa y oren por cualquier lugar que vayan y a toda hora. La lucha fortalece la comunión y debilita el mal. Les pido encarecidamente que acepten mi ayuda, porque la ayuda que les doy les protege contra el mal. El odio hace que se olviden de nosotros y eso me duele mucho. El amor se recibe de Dios y hace posible que las Guerras se acaben. Únanse y en comunión con nosotros proyectemos a todas las almas a vivir decorosamente y llenas de amor.
     Mientras les pido que vayan y pidan unción paráclita a los sacerdotes que permiten que los dones se manifiesten. Si hacen caso a mi palabra la renovación de la Iglesia será pronta. Los amo. Den testimonio de que mi Hijo vive para siempre y su reino es aquel que destruyó la muerte haciendo posible que la verdad impere. Amén
Santa María del Corazón Inmaculado


Job 28
28 Y dijo Dios a los hombres:
«Servir fielmente al Señor: eso es sabiduría;
apartarse del mal: eso es inteligencia.»


Proverbios 1
7 La sabiduría comienza por honrar al Señor;
los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.


Gálatas 2
Dios nos hace justos por la fe en Jesucristo
15 …sabemos que nadie es reconocido como justo por cumplir la ley sino gracias a la fe en Jesucristo. Por esto, también nosotros hemos creído en Jesucristo, para que Dios nos reconozca como justos, gracias a esa fe y no por cumplir la ley. Porque nadie será reconocido como justo por cumplir la ley.
Con Cristo he sido crucificado,20 y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí. 21 No quiero rechazar la bondad de Dios; pues si se obtuviera la justicia por medio de la ley, Cristo habría muerto inútilmente.


Juan 3
El amor de Dios para el mundo
16 »Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.
18 »El que cree en el Hijo de Dios, no está condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado por no creer en el Hijo único de Dios. 19 Los que no creen, ya han sido condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz. 20 Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo. 21 Pero los que viven de acuerdo con la verdad, se acercan a la luz para que se vea que todo lo hacen de acuerdo con la voluntad de Dios.


Juan 12
Las palabras de Jesús juzgarán a la gente
44 Jesús dijo con voz fuerte: «El que cree en mí, no cree solamente en mí, sino también en el Padre, que me ha enviado. 45 Y el que me ve a mí, ve también al que me ha enviado. 46 Yo, que soy la luz, he venido al mundo para que los que creen en mí no se queden en la oscuridad. 47 Pero a aquel que oye mis palabras y no las obedece, no soy yo quien lo condena; porque yo no vine para condenar al mundo, sino para salvarlo. 48 El que me desprecia y no hace caso de mis palabras, ya tiene quien lo condene: las palabras que yo he dicho lo condenarán en el día último. 49 Porque yo no hablo por mi cuenta; el Padre, que me ha enviado, me ha ordenado lo que debo decir y enseñar. 50 Y sé que el mandato de mi Padre es para vida eterna. Así pues, lo que yo digo, lo digo como el Padre me ha ordenado.»


Hebreos 4
12 Porque la palabra de Dios tiene vida y poder. Es más cortante que cualquier espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta lo más íntimo de la persona; y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón. 13 Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de él; todo está claramente expuesto ante aquel a quien tenemos que rendir cuentas.


Juan 16
Lo que hace el Espíritu Santo
»No les dije esto desde un principio porque yo estaba con ustedes. 5 Pero ahora me voy para estar con el que me ha enviado, y ninguno de ustedes me pregunta a dónde voy; 6 al contrario, se han puesto muy tristes porque les he dicho estas cosas. 7 Pero les digo la verdad: es mejor para ustedes que yo me vaya. Porque si no me voy, el Defensor no vendrá para estar con ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré. 8 Cuando él venga, mostrará claramente a la gente del mundo quién es pecador, quién es inocente, y quién recibe el juicio de Dios. 9 Quién es pecador: el que no cree en mí; 10 quién es inocente: yo, que voy al Padre, y ustedes ya no me verán; 11 quién recibe el juicio de Dios: el que gobierna este mundo, que ya ha sido condenado.
12 »Tengo mucho más que decirles, pero en este momento sería demasiado para ustedes. 13 Cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que van a suceder. 14 Él mostrará mi gloria, porque recibirá de lo que es mío y se lo dará a conocer a ustedes. 15 Todo lo que el Padre tiene, es mío también; por eso dije que el Espíritu recibirá de lo que es mío y se lo dará a conocer a ustedes.
16 »Dentro de poco, ustedes ya no me verán, pero un poco más tarde me volverán a ver.


Efecios 5
8 Ustedes antes vivían en la oscuridad, pero ahora, por estar unidos al Señor, viven en la luz. Pórtense como quienes pertenecen a la luz, 9 pues la luz produce toda una cosecha de bondad, rectitud y verdad. 10 Examinen siempre qué es lo que agrada al Señor. 11 No compartan la conducta estéril de los que son de la oscuridad; más bien sáquenla a la luz. 12 Pues hasta vergüenza da hablar de lo que ellos hacen en secreto; 
15 Por lo tanto, cuiden mucho su comportamiento. No vivan neciamente, sino con sabiduría. 


Juan 10
. 10 »El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.


Lucas 11
11 «¿Acaso alguno de ustedes, que sea padre, sería capaz de darle a su hijo una culebra cuando le pide pescado, 12 o de darle un alacrán cuando le pide un huevo? 13 Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!»


Mateo 5
Lo que realmente cuenta ante Dios
3 «Dichosos los que tienen espíritu de pobres,
porque de ellos es el reino de los cielos.
4 »Dichosos los que sufren,
porque serán consolados.
5 »Dichosos los humildes,
porque heredarán la tierra prometida.
6 »Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque serán satisfechos.
7 »Dichosos los compasivos,
porque Dios tendrá compasión de ellos.
8 »Dichosos los de corazón limpio,
porque verán a Dios.
9 »Dichosos los que trabajan por la paz,
porque Dios los llamará hijos suyos.
10 »Dichosos los perseguidos por hacer lo que es justo,
porque de ellos es el reino de los cielos.


Lucas 19
26 El rey contestó: “Pues les digo que al que tiene, se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.


Proverbios 11
2 El orgullo acarrea deshonra;
la sabiduría está con los humildes.


Santiago 4
6 Pero Dios nos ayuda más con su bondad, pues la Escritura dice: «Dios se opone a los orgullosos, pero trata con bondad a los humildes.»


Salmos 50
Dios es un juez justo
50 (1b) El Señor, el Dios de los dioses, ha hablado;
ha llamado a los que habitan la tierra
del oriente al occidente.
2 Dios resplandece desde Sión,
la ciudad de belleza perfecta.
3 Nuestro Dios viene, pero no en silencio:
delante de él, un fuego destructor;
a su alrededor, una fuerte tormenta.
4 Desde lo alto, Dios llama al cielo y a la tierra
a presenciar el juicio de su pueblo:
5 «Reúnan a los que me son fieles,
a los que han hecho una alianza conmigo
ofreciéndome un sacrificio.»
6 Y el cielo declara que Dios es juez justo.
7 «Escucha, Israel, pueblo mío;
voy a poner las cosas en claro contigo.
¡Yo soy Dios! ¡Yo soy tu Dios!
8 No te censuro por los sacrificios
y holocaustos que siempre me ofreces.
9 No te pido becerros de tu ganado
ni machos cabríos de tus corrales,
10 pues míos son todos los animales salvajes,
lo mismo que los ganados de las serranías;
11 mías son las aves de las montañas
y todo lo que bulle en el campo.
12 Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti,
pues el mundo es mío, con todo lo que hay en él.
13 ¿Acaso me alimento de carne de toros,
o bebo sangre de machos cabríos?
14 ¡Sea la gratitud tu ofrenda a Dios;
cumple al Altísimo tus promesas!
15 Llámame cuando estés angustiado;
yo te libraré, y tú me honrarás.»
16 Pero al malvado Dios le dice:
«¿Qué derecho tienes de citar mis leyes
o de mencionar mi alianza,
17 si no te agrada que yo te corrija
ni das importancia a mis palabras?
18 Al ladrón lo recibes con los brazos abiertos;
¡te juntas con gente adúltera!
19 Para el mal y para inventar mentiras
se te sueltan la lengua y los labios.
20 Calumnias a tu hermano;
¡contra tu propio hermano lanzas ofensas!
21 Todo esto has hecho, y me he callado;
pensaste que yo era igual que tú.
Pero voy a acusarte cara a cara,
¡voy a ajustarte las cuentas!
22 »Entiendan bien esto, ustedes que olvidan a Dios,
no sea que empiece yo a despedazarlos
y no haya quien los libre:
23 el que me ofrece su gratitud, me honra.
¡Yo salvo al que permanece en mi camino!»


Salmos 50
Dios es un juez justo
50 (1b) El Señor, el Dios de los dioses, ha hablado;
ha llamado a los que habitan la tierra
del oriente al occidente.
2 Dios resplandece desde Sión,
la ciudad de belleza perfecta.
3 Nuestro Dios viene, pero no en silencio:
delante de él, un fuego destructor;
a su alrededor, una fuerte tormenta.
4 Desde lo alto, Dios llama al cielo y a la tierra
a presenciar el juicio de su pueblo:
5 «Reúnan a los que me son fieles,
a los que han hecho una alianza conmigo
ofreciéndome un sacrificio.»
6 Y el cielo declara que Dios es juez justo.
14 ¡Sea la gratitud tu ofrenda a Dios;
cumple al Altísimo tus promesas!
15 Llámame cuando estés angustiado;
yo te libraré, y tú me honrarás.»
16 Pero al malvado Dios le dice:
«¿Qué derecho tienes de citar mis leyes
o de mencionar mi alianza,
17 si no te agrada que yo te corrija
ni das importancia a mis palabras?
22 »Entiendan bien esto, ustedes que olvidan a Dios,
no sea que empiece yo a despedazarlos
y no haya quien los libre:
23 el que me ofrece su gratitud, me honra.
¡Yo salvo al que permanece en mi camino!»


1 Juan 3
3 Miren cuánto nos ama Dios el Padre, que se nos puede llamar hijos de Dios, y lo somos. Por eso, los que son del mundo no nos conocen, pues no han conocido a Dios. 2 Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es. 3 Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, de la misma manera que Jesucristo es puro.
4 Pero todo el que peca, hace maldad; porque el pecado es la maldad. 5 Ustedes ya saben que Jesucristo vino al mundo para quitar los pecados, y que él no tiene pecado alguno. 6 Así pues, todo el que permanece unido a él, no sigue pecando; pero todo el que peca, no lo ha visto ni lo ha conocido. 7 Hijitos míos, que nadie los engañe: el que practica la justicia es justo, como él es justo; 8 pero el que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Precisamente para esto ha venido el Hijo de Dios: para deshacer lo hecho por el diablo.
9 Ninguno que sea hijo de Dios practica el pecado, porque tiene en sí mismo el germen de la vida de Dios; y no puede seguir pecando porque es hijo de Dios. 10 Se sabe quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo, porque cualquiera que no hace el bien o no ama a su hermano, no es de Dios.



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