“Yo soy luz, habito en las almas y las alimento de mí. Cuando bajo del cielo al transformar el pan y el vino mi cuerpo se convierte en vida para las almas que si reconocen que sustento la vida. Yo doy amor a mis hijos, los lleno de alegría y habito en ellos”.
Profecías, Decretos, Preceptos y Conjeturas
dictados por la Santísima Virgen, Jesús y Dios Omnipotente Uno y Trino a mi
alma mexicana.
✤ .. ¸. ✤. ¸ ¸ ✤
✤ .. ¸. ✤. ¸ ¸ ✤
Jueves 19 de Junio del 2014. Santa Misa y adoración al Santísimo 6:00
p.m.
Solemnidad de Corpus Christi
(En México se celebra hoy jueves y en otros
países el domingo)
Hijos queridos!
El
odio ha contaminado el Mundo. Se ha arraigado en las almas y el desconocimiento
a mi presencia en el Mundo hace que la vida sea deteriorada por no reconocer
que yo soy alimento puro, que bajo del cielo y moro y habito en las almas
fieles. La lasitud (pereza) pierde a las almas. El desconocimiento a un Dios
bueno hace que la vida se deprecie y muera el Mundo pagano. La idolatría se ha
apoderado de las almas que acaban por cambiar el amor de un Padre por un Mundo
que pierde y acaba con la vida.
Yo
soy luz, habito en las almas y las alimento de mí. Cuando bajo del cielo al
transformar el pan y el vino mi cuerpo se convierte en vida para las almas que
si reconocen que sustento la vida. Yo doy amor a mis hijos, los lleno de
alegría y habito en ellos. Para poder vivir unidos se necesita una entrega que
denote un servilismo hacia mí, donde reconozcan que para poder vivir hay que
proclamar la palabra que soy yo. Yo vine a traer vida al Mundo, con ella acabé
con la muerte que trajo el pecado. Quien reconoce que sustento la vida sabe que
yo doy alegría infinita a mis hijos. Decídanse por seguirme. Yo soy bueno y no
hago sufrir a mis hijos. Quien dice que mi vida trajo dolor al Mundo no
reconoce el sacrificio que hice. Por él el Mundo se salvó. Yo vine, me hice
hombre y cuando me fui dí testimonio que dejaría a mi Espíritu Santo que habita
en las almas dóciles. Al habitar en ellas yo reconozco el merecimiento que me
hacen. Si son fieles les doy vida y las atraigo a un Mundo nuevo donde el dolor
acabe. Al sufrir el alma va perdiendo la capacidad de reconocimiento hacia mí
porque no saben que doy vida. Ayudo a las almas a permanecer fieles a mí y las lleno de gracia. Con la
gracia se santifican y se llenan de alegría.
Yo
soy el pan que vino del cielo. Quien vive en mí no perece sino tiene vida
eterna. Porque la vida que doy es para que ustedes reconozcan a un Dios que
habla, se mueve y habita en el Mundo. Mi vida dí por ustedes. Al partir dejé mi
unión que participó la salveza, dejando
sustento de la palabra viva que dio alegría y que trajo la unión entre ustedes
y yo. Al hablar moré en las almas dóciles y viví para siempre en ellas. Quien
vive para mí recibe mi cuerpo que alimenta, da vida y sana. Porque al
participar de la Eucaristía y transformarse mi cuerpo bendito dí al mundo el
sustento que dejó libertad y esa libertad es morir al pecado y renacer en mí.
Quien habita en mí no perece. Más sin embargo el infinito amor que doy requiere
constancia. Quien come mi cuerpo vive para siempre. Yo habito en las almas
nobles. Doy sustento de la unión que fortifica la comunión a través del pan que
alimenta, porque este pan es mi cuerpo y mi sangre purifica a las almas
apagando el pecado. Hoy el pecado se ha arraigado mucho porque no conocen que
vine a dar muerte a la maldición que trajo Satanás al Mundo. El pecado entró
por él y la desobediencia hizo que mis hijos murieran. Quien muere por
desobedecer mis mandamientos y mis leyes se va al infierno.
La
vida habita en las almas y esa vida purifica. La retribución de la constancia
en la comunión hace que mis hijos sean revestidos de la verdad. Esa verdad
inunda a las almas y las hace participar la fe que pregonan con buenos gestos
que hagan que mis hijos reconozcan en mí a un Dios que se apiada de sus hijos
que sufren y desea que sean salvos. La salvedad existe en las almas que se
hacen dóciles a mí. Al transformar el pan y el vino yo vengo a morar en ustedes
porque se convierte en mi cuerpo Santo y mi sangre Bendita.
He
venido a alimentarlos. Quien come de mí no muere porque la vida que doy
retribuye la paz insondable necesaria para estos tiempos donde es difícil
seguir el camino que trazo. La perdición constante asecha a mis hijos. El
desconocimiento de un Dios bueno que habla y vive hace que mis hijos se
pierdan. Yo sí hablo. Vivo en las almas dóciles y doy testimonio de mi
presencia a través de signos manifiestos que debilitan el mal que habita en las
almas. Al hablarles les doy sabiduría y esa sabiduría hace que reconozcan mi
palabra que dejó sustento en la Biblia Sagrada. Cuando mi palabra crece en las
almas se hacen dóciles a mí. Más sin embargo la fe necesaria solo se sostiene
de la verdad que soy yo. Sin fe no se vive. El temor que viene de mí hace que
sus almas reconozcan que la ofensa, la ingratitud y la deslealtad hacen morir
mi vida en ustedes. El Santo temor ayuda a las almas a dar sentido a sus vidas
al reconocerse pecadores y obligarse a cambiar. Yo vengo a invitarte a
seguirme. Si me sigues yo te llevo a un Mundo nuevo, te sano, te curo y te doy
vida. La vida da amor y con el amor muere el pecado que deja odios en el Mundo.
Arrepiéntete! Renuncia al Mundo por mí y has de tu vida un anhelo bueno donde
reconozcas que para vivir necesitas sustento de mí. Gracia infinita te doy si
me sigues y con ella recibes la alegría de ser salvo. La salvedad se consigue a
través de las buenas obras. Fe sin obras no sirve. Yo vine a dejar sustento de
que para seguirme deben dar testimonio con sus obras. Las obras debilitan la
deslealtad porque la conmiseración da
sustento de mi amor a mis hijos. Al reconocerme se hacen dóciles a mí y yo
vengo a morar en ellos.
Hay
que debilitar el pecado en el Mundo. Para hacerlo es necesaria la comunión.
Esta comunión se consigue si me aman y están dispuestos a seguir mis pasos que
sustentan que vivo y doy a mis hijos lo necesario para vivir. Yo ayudo a las
almas, sigo sus pasos y les hago saber que el amor se da gratuito, se
manifiesta a través de las obras y se alegra con mi presencia. Déjense amar por
mí. Los espero siempre con los brazos abiertos. La Eucaristía necesaria para
vivir sustenta el amor que soy yo. Vengan a mí mis hijos amados que yo les doy
vida y esa vida es grata cuando aprenden a caminar junto a mí. El amor tómenlo
y llévenlo al Mundo. Digan que existo y vivo para siempre. Amén
Jesús misericordia Divina
Mis amados hijos!
El
cuerpo de mi amado Hijo enaltece la vida, sustenta la gracia y hace dóciles a
los pecadores que saben renunciar al mal. Tomen el cuerpo bendito de mi amado
Hijo y salven su vida arrepintiéndose oportunamente de sus pecados. Tomen la
fuerza que les da para seguir la vida y no dejen su presencia manifiesta a
través de este signo que alimenta su alma. Los amo. A todos mis hijos les digo que no dejen de
orar por el Mundo que sufre y hagan de la vida una alegría nueva a través de la
unión con mi Hijo amado. Amén
Dios Omnipotente Uno y Trino
Ángeles míos!
El
dolor de una Madre es saberse abandonada. Un Padre sufre lo mismo. Así mi Hijo
sufre por las almas que dedicaron su vida al Sacerdocio y perecen por no
obedecer a un Dios que les habla. La desobediencia se arraiga en las almas que
se consagraron y con ésta la muerte llega a ellos. La infusión paráclita que da
sustento da vida. Esta vida se manifiesta a través de signos que dan sustento
de que mi Hijo habita en la Eucaristía Santa. Quien come de él no perece. Más
sin embargo se han olvidado de honrarle como debería al no enaltecer su
manifestación a través de ella.
La
vida vino a dar sentido a las almas que reconocieron en mi Hijo que su muerte
da salveza. Esta salveza se consigue solo si le siguen a él. Habiten en él y no
olviden consagrar su vida al servicio. Porque las obras dan ejemplo y ese
ejemplo es el amor que perdura por siempre.
Rompan la barrera contra el mal y hagan de su vida un augurio que
enaltezca la vida. Los amo. Coman su cuerpo bendito, alimento para las almas.
Amén
Santa María del Corazón Inmaculado
Juan 6
Jesús, el pan de la vida
25 Al llegar ellos al otro lado del lago,
encontraron a Jesús y le preguntaron:
—Maestro, ¿cuándo viniste acá?
26 Jesús les dijo:
—Les aseguro que ustedes me buscan porque
comieron hasta llenarse, y no porque hayan entendido las señales milagrosas.27 No
trabajen por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y que les
da vida eterna. Ésta es la comida que les dará el Hijo del hombre, porque Dios,
el Padre, ha puesto su sello en él.
28 Le preguntaron:
—¿Qué debemos hacer para realizar las obras
que Dios quiere que hagamos?
29 Jesús les contestó:
—La única obra que Dios quiere es que crean en
aquel que él ha enviado.
30 Le preguntaron entonces:
—¿Qué señal puedes darnos, para que al verla
te creamos? ¿Cuáles son tus obras? 31 Nuestros antepasados comieron
el maná en el desierto, como dice la Escritura: “Les dio a comer pan del
cielo.”
32 Jesús les contestó:
—Les aseguro que no fue Moisés quien les dio a
ustedes el pan del cielo, sino que mi Padre es quien les da el verdadero pan
del cielo. 33 Porque el pan que Dios da es el que ha bajado del cielo
y da vida al mundo.
34 Ellos le pidieron:
—Señor, danos siempre ese pan.
35 Y Jesús les dijo:
—Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí,
nunca tendrá hambre; y el que cree en mí, nunca tendrá sed. 36 Pero
como ya les dije, ustedes no creen aunque me han visto. 37 Todos los
que el Padre me da, vienen a mí; y a los que vienen a mí, no los echaré fuera. 38 Porque
yo no he bajado del cielo para hacer mi propia voluntad, sino para hacer la
voluntad de mi Padre, que me ha enviado. 39 Y la voluntad del que me
ha enviado es que yo no pierda a ninguno de los que me ha dado, sino que los resucite
en el día último. 40 Porque la voluntad de mi Padre es que todos los
que miran al Hijo de Dios y creen en él, tengan vida eterna; y yo los
resucitaré en el día último.
41 Por esto los judíos comenzaron a
murmurar de Jesús, porque afirmó: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.» 42 Y
dijeron:
—¿No es este Jesús, el hijo de José? Nosotros
conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?
43 Jesús les dijo entonces:
—Dejen de murmurar. 44 Nadie puede
venir a mí, si no lo trae el Padre, que me ha enviado; y yo lo resucitaré en el
día último.45 En los libros de los profetas se dice: “Dios instruirá a
todos.” Así que todos los que escuchan al Padre y aprenden de él, vienen a mí.
46 «No es que alguno haya visto al Padre;
el único que lo ha visto es el que procede de Dios. 47 Les aseguro
que quien cree, tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan que da vida. 49 Los
antepasados de ustedes comieron el maná en el desierto, y a pesar de ello
murieron; 50 pero yo hablo del pan que baja del cielo; quien come de
él, no muere. 51 Yo soy ese pan vivo que ha bajado del cielo; el que
come de este pan, vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi propia carne.
Lo daré por la vida del mundo.»
52 Los judíos se pusieron a discutir unos
con otros:
—¿Cómo puede éste darnos a comer su propia
carne?
53 Jesús les dijo:
—Les aseguro que si ustedes no comen la carne
del Hijo del hombre y beben su sangre, no tendrán vida. 54 El que
come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el día
último. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es
verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, vive
unido a mí, y yo vivo unido a él. 57 El Padre, que me ha enviado,
tiene vida, y yo vivo por él; de la misma manera, el que se alimenta de mí,
vivirá por mí. 58 Hablo del pan que ha bajado del cielo. Este pan no
es como el maná que comieron los antepasados de ustedes, que a pesar de haberlo
comido murieron; el que come de este pan, vivirá para siempre.
Lucas 22
14 Cuando llegó la hora, Jesús y los
apóstoles se sentaron a la mesa. 15 Jesús les dijo:
—¡Cuánto he querido celebrar con ustedes esta
cena de Pascua antes de mi muerte! 16 Porque les digo que no la
celebraré de nuevo hasta que se cumpla en el reino de Dios.
17 Entonces tomó en sus manos una copa y,
habiendo dado gracias a Dios, dijo:
—Tomen esto y repártanlo entre ustedes; 18 porque
les digo que no volveré a beber del producto de la vid, hasta que venga el
reino de Dios.
19 Después tomó el pan en sus manos y,
habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio a ellos, diciendo:
—Esto es mi cuerpo, entregado a muerte en
favor de ustedes. Hagan esto en memoria de mí.
20 Lo mismo hizo con la copa después de
la cena, diciendo:
—Esta copa es la nueva alianza confirmada con
mi sangre, la cual es derramada en favor de ustedes.
1 Corintios 10
14 Por eso, mis queridos hermanos, huyan
de la idolatría. 15 Les hablo como a personas entendidas: juzguen
ustedes mismos lo que les digo. 16 Cuando bebemos de la copa bendita
por la cual bendecimos a Dios, participamos en común de la sangre de Cristo;
cuando comemos del pan que partimos, participamos en común del cuerpo de
Cristo. 17 Aunque somos muchos, todos comemos de un mismo pan, y por
esto somos un solo cuerpo.
18 Fíjense en el pueblo de Israel: los
que comen de los animales ofrecidos en sacrificio, participan en común del
servicio en el altar. 19 Con esto no quiero decir que el ídolo tenga
valor alguno, ni que la carne ofrecida al ídolo sea algo más que otra carne
cualquiera. 20 Lo que digo es que cuando los paganos ofrecen algo en
sacrificio, se lo ofrecen a los demonios, y no a Dios, y yo no quiero que
ustedes tengan nada en común con los demonios. 21 No pueden beber de
la copa del Señor y, a la vez, de la copa de los demonios; ni pueden participar
de la mesa del Señor y, a la vez, de la mesa de los demonios.
Juan 14
6 Jesús le contestó:
—Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Solamente por mí se puede llegar al Padre. 7 Si ustedes me conocen a
mí, también conocerán a mi Padre; y ya lo conocen desde ahora, pues lo han
estado viendo.
Juan 14
Jesús promete enviar el Espíritu Santo
15 »Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. 16-17 Y
yo le pediré al Padre que les mande otro Defensor, el Espíritu de la verdad,
para que esté siempre con ustedes. Los que son del mundo no lo pueden recibir,
porque no lo ven ni lo conocen; pero ustedes lo conocen, porque él permanece
con ustedes y estará en ustedes.
18 »No los voy a dejar huérfanos; volveré
para estar con ustedes. 19 Dentro de poco, los que son del mundo ya
no me verán; pero ustedes me verán, y vivirán porque yo vivo. 20 En
aquel día, ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes están
en mí, y yo en ustedes. 21 El que recibe mis mandamientos y los
obedece, demuestra que de veras me ama. Y mi Padre amará al que me ama, y yo
también lo amaré y me mostraré a él.
Proverbios 4
5 Adquiere sabiduría y buen juicio;
no eches mis palabras al olvido.
6 Ama a la sabiduría, no la abandones
y ella te dará su protección.
7 Antes que cualquier otra cosa,
adquiere sabiduría y buen juicio.
8 Ámala, y te enaltecerá;
abrázala, y te honrará;
9 ¡te obsequiará con la más bella guirnalda
y te coronará con ella!»
no eches mis palabras al olvido.
6 Ama a la sabiduría, no la abandones
y ella te dará su protección.
7 Antes que cualquier otra cosa,
adquiere sabiduría y buen juicio.
8 Ámala, y te enaltecerá;
abrázala, y te honrará;
9 ¡te obsequiará con la más bella guirnalda
y te coronará con ella!»
10 Atiende a mis palabras, hijo mío,
hazlas tuyas y aumentarán los años de tu vida.
11 Yo te llevaré por el camino de la sabiduría:
te haré andar por el buen camino,
12 en el que no habrá estorbos a tu paso,
en el que no tropezarás aun cuando corras.
13 Aférrate a la instrucción y no la descuides;
ponla en práctica, pues es vida para ti.
hazlas tuyas y aumentarán los años de tu vida.
11 Yo te llevaré por el camino de la sabiduría:
te haré andar por el buen camino,
12 en el que no habrá estorbos a tu paso,
en el que no tropezarás aun cuando corras.
13 Aférrate a la instrucción y no la descuides;
ponla en práctica, pues es vida para ti.
Santiago 2
La fe se muestra con los hechos
14 Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno
decir que tiene fe, si sus hechos no lo demuestran? ¿Podrá acaso salvarlo esa
fe?15 Supongamos que a un hermano o a una hermana les falta la ropa y la
comida necesarias para el día; 16 si uno de ustedes les dice: «Que
les vaya bien; abríguense y coman todo lo que quieran», pero no les da lo que
su cuerpo necesita, ¿de qué les sirve?17 Así pasa con la fe: por sí sola,
es decir, si no se demuestra con hechos, es una cosa muerta.
18 Uno podrá decir: «Tú tienes fe, y yo
tengo hechos. Muéstrame tu fe sin hechos; yo, en cambio, te mostraré mi fe con
mis hechos.» 19 Tú crees que hay un solo Dios, y en esto haces bien;
pero los demonios también lo creen, y tiemblan de miedo. 20 No seas
tonto, y reconoce que si la fe que uno tiene no va acompañada de hechos, es una
fe inútil.
26 En resumen: así como el cuerpo
sin espíritu está muerto, así también la fe está muerta si no va acompañada de
hechos.
✤ ✤ ✤ Dominus es vivus <3
https://www.facebook.com/groups/legiondemariainmaculada/
https://www.facebook.com/groups/362524703843803/
https://www.facebook.com/groups/362524703843803/
Encuentra los mensajes en otros idiomas aquí: